jueves, 29 de diciembre de 2011

El Caudillo Siglo XXI: su perfil.
Mi gran deseo cívico para el 2012 es que la ciudadanía repudie la corrupción en todas sus expresiones y que vigile el desarrollo de pseudos primarias a que están convocando los partidos, para rechazar a personajes cuyo historial representa una amenaza para la democracia y para el patrimonio público y el bien común. Si la gente honesta decide entrar en política votando, creando nuevos referentes, colocando candidatos limpios en las próximas elecciones, cualquiera sea la tendencia política que se quiera postular, podremos darle un gran respiro a esta sociedad, envilecida por décadas de malas prácticas, corruptelas y delincuencia que se ha enquistado en el sistema político.

Puede ser Macondo, puede ser cualquier pueblo de América, puede ser México o Chile. En cualquier lugar, el realismo mágico de Gabriel García Márquez o de Mario Vargas Llosa, se ve superado por la realidad actual.

Con un estómago a prueba de balas, manejando la mentira tal como la sonrisa, aparece el caudillo.
El caudillismo es un fenómeno social atemporal, que reaparece recurrentemente como una sanguijuela dentro del tejido social. Ud. los verá aparecer con sus máquinas de poder al interior de los partidos políticos o se los encontrará celebrando fiestas populares en las barriadas populares.

El historiador francés Francois Chevalier, señala que el caudillismo “es propio de una sociedad con sistema democrático inmaduro, grandes diferencias sociales, y existencia de oligarquías locales o regionales. Es propio de una sociedad donde personas poderosas prepotentes no aceptan el juego político democrático"

El caudillo conoce las bajezas de sus colaboradores y las utiliza en el momento oportuno. Procurar a cada quien su vicio ha sido la alquimia para manejar la política de pasillo. La corrupción puede partir de cooptar clubes deportivos, centros sociales,  iglesias, juntas vecinales, pagando por bajo cuerda a los dirigentes para que se convirtieran en sus incondicionales. La miseria humana ha sido siempre el vergel de información que le da poder al caudillo.

El caudillo no tiene empacho en incorporar a su negocio a los parientes. Les favorece con compras directas, con proyectos a la medida. El caudillo hace trampas por naturaleza.

Sus percepciones del poder son de motricidad fina. Sabe qué teclas apretar en el momento justo. Para asegurarse el control del Partido impulsó campañas para hacer crecer la militancia. Poco a poco, fue incorporando al partido a nuevos militantes reclutados en función de una adhesión de incondicionalidad a su persona,  prometiendo a cambio empleo o prebendas. Cuando pudo manejar la ciudad contrató a esos incondicionales. De pronto, la asamblea partidaria comunal se vio invadida por mal agestados que portaban carnet de militantes. Había que designar candidatos y esos desconocidos levantaron sus manos al unísono, se proclamó al caudillo por mayoría absoluta y los viejos militantes que lo controlaban todo, debieron partir excluidos, con la cola entre las piernas, por la puerta trasera.

Mensualmente, el caudillo organizaba reuniones con la nueva militancia, todos debían pagar sus cuotas, pero en esa reuniones el trago y la música eran gratis, palabra mágica para los nuevos tiempos del caudillismo. El caudillo  sabe aprovechar las debilidades de sus adversarios y las convierte en sus fortalezas. Sin mayores luces técnicas, balbuceando discursos aprendidos de memoria, el caudillo fue capaz de organizar pequeños proyectos para los barrios, mientras políticos mayores no eran capaces de utilizar fondos asignados. El caudillo recorrió las poblaciones, manzana por manzana, prometió cosas pequeñas, palmoteando espaldas, llevando empanadas a los clubes, repartiendo pelotas de fútbol, besando a las mujeres, sonriendo, riendo, inaugurando columpios, barandas, centros sociales, multicanchas.

El caudillo organizó las juntas vecinales a su amaño. Nombró dirigentes a dedo, les aseguró un pago mensual. En las reuniones del concejo municipal, esos remunerados agentes sociales se alineaban para lo que mandara el caudillo. Eran la participación popular que respaldaba al caudillo.

Las elecciones fueron apabullantes. Toda la clase política central se rendía a los pies del caudillo, quien como un monarca seleccionaba a quienes recibía o despreciaba. Ponía los números arriba de la mesa y su voluntad era ley. La comuna en sus manos, todo controlado y con ello las llaves del poder mayor. El caudillo abría espacios para los buenos negocios, el caudillo solucionaba dificultades, el caudillo daba órdenes y los planos reguladores, el destino de suelos, lo que fuera necesario, era facilitado por sus equipos incondicionales.

El caudillo se blindaba en sus alianzas estratégicas. Las trenzas de poder ensanchaban sus espaldas. Se le respetaba y lo saludaban conspicuos políticos de la fronda aristocrática central. La televisión estaba siempre a disposición. Ordenó poner gran publicidad en el diario más conspicuo y se aseguró grandes espacios para reportear sus logros. El caudillo se ocupaba de invitar a los periodistas a fiestas privadas, hacía regalos a sus mujeres, era sponsor de reuniones de caridad. Apadrinando gremios, manejando prensa, sin controles efectivos, el caudillo se sintió intocable.

De pronto el caudillo fue presa de la ambición sin límites y sus expectativas se elevaron, más allá de su feudo.

De alguna manera, alguien le trajo una oferta. Era demasiado dinero costear una campaña a cargos de elección popular  de nivel central. Mal que mal, el caudillo controlaba sus dominios y allí era respetado por su poder. Pero ascender en la escala política lo exponía a peleas mayores. Como la ambición rompe el saco, engreído de sus capacidades, de su muñeca política, el caudillo aceptó el financiamiento de un aliado incontrolable.

El pacto no fue de sangre, no fue vender el alma al diablo, pero fue un pacto entre desalmados. El cartel de la droga, que tejía sus redes de influencia, encontró en el estilo del caudillo una empatía profunda y se apropió de esas virtudes para su propio negocio. El caudillo cegado por la obsesión de subir, no ponderó el alcance de esta alianza y el costo que tendría el financiamiento otorgado.

Pero llegó el día en que las deudas se pagan. Y el caudillo que pensó ser capaz de jugar con fuego, apareció descuartizado, cerca de la frontera. Ningún incondicional lo defendió cuando la mafia castigó un incumplimiento del pacto secreto. La nota del cable circuló por las redes como un incidente más en la lucha contra el narcotráfico. Servir de eslabón para el lavado de dinero de la mafia, le significó al caudillo probar su propia medicina y jugar un póker infernal, donde su astucia no le sirvió de nada.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, diciembre 2011.
Una mirada libre a nuestro entorno

lunes, 19 de diciembre de 2011

Movimiento Estudiantil 2.0: Evitando una nueva frustración
El movimiento estudiantil chileno ha  cerrado el año con el corolario de una derrota política de Camila Vallejo en las elecciones para la Presidencia de la FECH, una derrota similar en las elecciones de la USACH y una partida presupuestaria para Educación que fue aprobada por 58 votos contra 55. Llegan las fiestas estivales y en el recuento de los 6 meses de movilización, se obtiene un balance contradictorio que es necesario leer y revisar desde diversas ópticas.

Desde el plano sectorial de la Educación el movimiento produjo un avance genuino en materia presupuestaria y en proyectos separados que apuntan a la modernización.

Con la presión en las calles, el Gobierno ingresó a trámite legislativo el proyecto de ley de desmunicipalización, que crea una nueva institucionalidad en el sistema de educación. El proyecto crea las Agencias Locales de Educación como corporaciones de derecho público para reemplazar como sostenedor a aquellos municipios que tienen malos resultados en sus establecimientos. Los municipios con buenos resultados igualmente pueden traspasar los colegios a una Agencia.

En materia de Educación Superior están en proceso dos proyectos de ley: sobre reprogramación de créditos universitarios y creación de la Superintendencia de Educación Superior. El primero es un mensaje del Ejecutivo que actualmente se encuentra en la Comisión de Educación del Senado. Establece un mecanismo para que cerca de 110.000 estudiantes universitarios, que gozan del Crédito Solidario y se encuentran en mora, puedan reprogramarlos en mejores condiciones y optar al 100% de la condonación de intereses y multas si pagan el 50% de lo adeudado. Si pagan menos del 50% igualmente se  benefician de la condonación pero  en porcentajes menores.

El segundo proyecto es el que crea la Superintendencia de Educación Superior, que básicamente deberá fiscalizar y solicitar información a universidades, centros de formación técnica e institutos de educación superior. Incluye  las relaciones contractuales con el alumnado, los convenios de las universidades con los académicos, la supervisión  y  transparencia de antecedentes financieros y académicos (incluyendo los títulos y grados del profesorado), las remuneraciones de éstos, su condición contractual, los miembros del directorio  y su participación en sociedades con las que contrata la institución.

Desde la óptica política, el realismo parece haber primado por encima de las consignas ideológicas de los dirigentes estudiantiles. En el desarrollo del conflicto, el asambleísmo y el “infantilismo revolucionario” fueron la tónica de una escalada de descalificaciones. La resistencia a sentarse con la institucionalidad, estirando el elástico en una tozudez sin destino, llevó a la reacción de sectores estudiantiles no ideologizados, que comenzaron a organizarse para dar vuelta las asambleas y vaya si lo lograron, cuando desbancaron a la propia Camila Vallejo de la presidencia de la FECH.  Una líder con carisma, personaje del Año de la Revista Time -medio que destacó el liderazgo innato de la izquierdista joven de 23 años-  ¿cómo pudo perder la Presidencia de la FECH con ese rating de popularidad?

La explicación hay que buscarla al interior del movimiento estudiantil donde   hubo peleas duras, aplicación de verdaderas purgas stalinianas en contra de quienes osaron abrir puentes hacia la institucionalidad. Fue el caso del repudio que sufrió en su momento el dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Talca, Javier Fano, quien denunció haber sido vetado por la Confech debido a que él habría sugerido solicitar la mediación de la Iglesia Católica para poner término al conflicto estudiantil. Más allá de que su propuesta haya sido extemporánea, dada la posición desmejorada de esa Iglesia Católica envuelta en sus propios problemas de imagen, la actitud de Javier Fano era sólo una redirección táctica, no una oposición de fondo a la plataforma de cambios, quizá sí una visión más republicana y menos rupturista con el sistema, cuestión que le significó ser aislado de la dirigencia.

Dirigencia que ha debido pagar la factura por sus inconsistencias, estar bien con Dios y con el diablo es imposible. A la hora de capitalizar lo avanzado, como fue ese momento de inflexión en que abandonan la mesa directa con el Ministro Bulnes, tratando de mantener contentos a los sectores nihilistas, que se negaban a todo, los dirigentes pierden el control del proyecto de Acuerdo y la discusión se va al Congreso, volviendo a su curso normal institucional. Mientras esto ocurría, sectores anarquistas, asistémicos, auto marginados de los registros electorales y por ende sin la calidad jurídica de ciudadanos, comenzaron a contaminar las marchas con una violencia sin sentido. Cuestión que sólo favorecía a quienes buscaban bloquear un posible acuerdo donde todos ganaran, pero en el que todos debían ceder. El todo o nada se escapó de lo educacional para pedirlo todo, en una irracionalidad que poco a poco fue cansando y los propios jóvenes se sintieron perjudicados por la conducción y emitieron su voto castigo. De allí el epíteto de infantilismo revolucionario que afloró en los debates.

¿Qué queda de aquí en más? Estas revoluciones que duran hasta el viernes y que respetan los domingos y festivos, sufren de muerte súbita cuando se viene un verano, hay carrete de por medio y hay que respetar el cuerpo dándole su debido descanso. Con ese ánimo, el haber perdido el año parece ser un desperdicio, porque los jóvenes no asumieron con responsabilidad republicana la oportunidad que tuvieron entre manos, la de fundar un Acuerdo que ellos pudieran pilotear en el tiempo y que condujese, en el espacio acotado del sistema educacional, a relaciones más equitativas y que abrieran cauces para otros cambios políticos en la sociedad chilena.

Las calculadoras de la oposición funcionaron, cuidando que de la comparación entre la crisis del 2006 y la actual, no saliera perjudicada la candidata blindada que mantienen como única carta. Sin embargo, la comparación ha sido insoslayable, pues siempre salta la pregunta ¿qué hicieron Uds. por la educación, aparte de generar dentro de ella sus propios proyectos de educación superior?

Tal como el año 2006 el movimiento juvenil denominado “los pingüinos” sufrió la frustración de sentarse a negociar sus demandas con el gobierno “ciudadano” y “amable” de Michelle Bachelet, que en forma dubitativa demostró falta de voluntad política para asumir los cambios requeridos o al menos intentarlos; este año 2011, luego de una movilización histórica en el marco de un gobierno explícitamente de derecha, se ha vivido la disyuntiva: sentarse en la mesa republicana a llevar un proyecto con gradualidad, o patear el tablero y diluirse en la mayor incapacidad política.

Hoy, en una raya para la suma, el movimiento de Camila y George, arriesga de nuevo a perder el norte,  al no ser capaz de potenciar cívicamente la rebeldía y mística de los primeros meses. Pese a las desconfianzas, un gobierno liberal de derecha viene a poner en perspectiva reformas que mejoran la posición anterior, que le dan más transparencia al sistema y generan una instancia fiscalizadora que faltaba en el Estado para evitar la venta de ilusiones, de títulos vacíos, de carreras no certificadas, de universidades que han sido meros negocios con fines de lucro, aunque la ley siempre lo ha prohibido. Contar con un  proyecto de ley que crea la Superintendencia de Educación Superior permitirá fiscalizar el cumplimiento de reglas mínimas de seriedad y de calidad, reconociendo que es el inicio de un camino largo, que sólo se alcanzará con sacrificio y en esencia, mediante un cambio cultural, que saque a la educación de la boa insaciable de la codicia y de mercachifles sin control. Un liberalismo conceptualmente ortodoxo debería sumarse a una erradicación de esas malas prácticas si quiere que el modelo no colapse frente a las presiones sociales.

Y de Camila quizás se hable mucho más. Quizás, como lo sugirió el Diputado Tellier, conformando un nuevo liderazgo femenino juvenil que compita con la ex Presidenta Bachelet y las nostalgias concertacionistas. En política nunca se sabe por donde saltará la liebre.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 19 de diciembre de 2011.

 Una mirada libre a nuestro entorno

sábado, 17 de diciembre de 2011


La indignación de Doña Catalina de Los Ríos y Lisperguer

Apuntes sobre un asesinato de imagen ordenado por el Santo Oficio
España encaró la conquista de América provista de la espada y la cruz, contando en Europa con la  imbricada plataforma del poder absolutista que el Rey Sol había consolidado en el mapamundi de la época. El absolutismo  sostenía que el poder venía de Dios y que el representante en la tierra, el Papa, era quien debía bendecir al monarca para darle esa legitimidad divina.

En torno al monarca circulaban el clero, la nobleza, estamentos improductivos y parásitos del poder real. Estaban también los prestamistas, los judíos , que desde el banco de la plaza de los burgos emergentes, financiaban al reino para pagar y sostener sus ejércitos profesionales,  esos que le permitieron unificar el reino y pasar del feudalismo a una concepción de Estado Nación, con una moneda acuñada de modo exclusivo por la corona, con el control centralizado de los tributos y con soldados que dejando de ser los caballeros feudales, eran dentro del Estado la fuerza armada, verticalista y disciplinada que obedecía al soberano. La inquisición fue la expresión de esa colusión de intereses entre el poder político y el clerical. En la organización territorial de la colonia española, virreyes, capitanes generales y obispos estaban a la par compartiendo el poder sobre los pueblos originarios, organizando la economía y el comercio de manera tal que siempre sus beneficios se mantuvieran concentrados en la misma aristocracia. Muchas decisiones de España imperial fueron incubadas en el seno del Santo Oficio, como la expulsión de los jesuitas, cuestionadores del principio absolutista de la soberanía, o las persecuciones emprendidas en contra de judíos, moros y gitanos.

El Santo Oficio durante la colonia, en la Capitanía General de Chile, tuvo que lidiar con una mujer libertaria que no aceptó que la enviaran a un convento para que la administración de su enprme riqueza pasara al control de la Iglesia Católica y siendo una adversaria poderosa, la curia de la inquisición no encontró nada mejor que la calumnia sistematizada para hacer de la rebelde pelirroja, Catalina de los Ríos y Lisperguer,  la sinonimia de la crueldad y el pecado, llamándola en sus escritos e historias oficiales como La Quintrala.  Se la acusó de torturar esclavos, como si el hecho de tenerlos no fuera algo normal y propio dentro de las encomiendas cínicas de la evangelización española. Se la acusó de bruja, de malévola y lo que calló la historia fue el hecho de fondo: a la Iglesia le resultaba inconveniente que una mujer se constituyera en heredera de una fortuna, pues eso impedía que sus bienes pasaran a manos de la diócesis, a manos de ese ente omnipresente y temible que era la Iglesia con sus verdugos y delatores. Ser blasfema o ser bruja, significaba pasar a los ritos tenebrosos de la Inquisición, donde la prueba era si sobrevivías a la quema en la hoguera y las torturas. En los museos actuales se puede observar las máquinas de tortura, procedimientos que en nada desmerecen los tratamientos que se ha aplicado en la Gestapo. en la Escuela de las Américas, o en Guantánamo.

La historia oficial se construyó sobre la calumnia y la injuria; logró forjar una leyenda negra hacer de su memoria, en términos actuales, un asesinato de imagen,  un montaje mediático sin parangón que se difundió desde los púlpitos, medios monopólicos de las comunicaciones, como un dogma de la época. Hasta el día de hoy, los guionistas de teleseries insisten en reproducir la leyenda, descontextualizándola de su marco histórico político. Ellos explotan simplemente lo explícito, sin profundizar, mostrando cuentos pasionales que terminan caricaturizando la historia, insistiendo en el fondo, en la mentira oficial.

La Iglesia Católica demoró 500 años en pedir perdón por las perversas acciones de la Inquisición y sus miles de víctimas. Demoró más de 50 años en reconocer la actitud cobarde que mantuvo frente al Holocausto, con tal de conseguir que le mantuvieran el Vaticano en medio del fascismo y nazismo. Ha callado y encubierto los abusos a los niños. ¿Puede tener credibilidad su leyenda negra sobre la Quintrala?

Y en justicia, desde la poesía que se hace arma en contra de la mentira, he reclamado por este asesinato de imagen en contra de una mujer adelantada para sus tiempos, que en otro contexto habría luchado por la independencia como heroína criolla, o habría hecho causa común con las mujeres que reclamaban su derecho a voto. Doña Catalina de Los Ríos y Lisperguer, la mal llamada Quintrala, la innombrable, recibe desde esta dimensión  atemporal, mis respetos por su valentía y esa convicción con que luchó contra un sistema cruel, despiadado, basado en la codicia. Catalina de Los Ríos y Lisperguer  partió indignada pero llena de dignidad. A la distancia de los siglos, justicia a su memoria.

Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz, 17 de diciembre de 2011. 
Odisea libertaria
A Catalina de Los Ríos y Lisperguer
Urgentemente
cruzo la plaza de San Pedro
para presentar mi expediente azul
reclamando por el oprobio
que manchó tu historia,
Doña Catalina de Los Ríos y Lisperguer


Para hacer sentir al Sumo Pontífice
la crueldad perversa de sus inquisidores
la calumnia ululante que cruzaba la Colonia
amedrentando, pervirtiendo, codiciando,
esclavizando indios, usando sus mujeres


Quiero decirle al Papa que fuiste su víctima,
perseguida pelirroja de orgullo empedernido,
y necesitas de él un mea culpa
Porque quisieron apropiarse de tus bienes
Descalificar tu impronta de mujer valiente
Sepultarte en un claustro, como a tantas
Pero tu látigo sacudió sus dientes de oro
Defendiendo lo tuyo, tu dignidad y tu albedrío
Evitando que la codicia forrada en hábitos e inciensos
se quedara con tus tierras

No podía permitirlo tu prestancia rebelde
Te acusaron de maldita
Que al propio Cristo de mayo habrías expulsado
Murmuraron por el barroso campo de Santiago
Sus dientes enrojecidos de odio te mordieron el alma
Acusada de malvada, devoradora de esclavos
Apenas humana, la Quintrala


Pero detrás de eso la ambición desbocada
La fiera camuflada vestía sus hábitos de muerte
Rastrera se escondía en los portalones
Estirando los cuerpos sin misericordia
Estampando la verdad en su cruenta historia
Impía te llamaron
Basura de tu honra hicieron
Hasta dejar establecidas en leyendas
las mil misas redentoras
que habrías ordenado para salvar tu alma
Indómita Catalina de los Ríos y Lisperguer,
el puente de la ira se rompió a tus espaldas

Has sido víctima desolada de la mentira oficial
Por eso cruzo la plaza de San Pedro
Los orines del cenáculo se arremolinan
recordando las voces del Santo Oficio,
las torturas disfrazadas de piadosa espiga
http://3.bp.blogspot.com/-DKF2QrClCsE/TuzpaMxyRhI/AAAAAAAAAR0/Kq2UlqQDXRo/s200/andrbern.jpgLlego al Papa somnoliento
El mismo que espera quinientos años para un perdón
apenas susurrado en el ángelus
Y le grito desde la plaza hasta el balcón de las palomas
Que sus mentiras ya no te alcanzan
Que la vida te rodea y que la luz de la justicia
abraza tu cabellera pelirroja
Y le exijo que te dejen volver a ser niña, Catalina,
Libre, independiente, rebelde,
conjura de mapuche y huinca

Levantada como una espada para atravesar al verdugo
Y queda en el cielo tu nombre, tu honra recuperas
Y la vida se cuela por tu historia hidalga
Sin que nadie ose tocar tus bienes
Sin que ningún obispo profite de tus tierras
Sin que ningún zángano inquisidor beba el vino libre de tus campos
Eres heroica Catalina de los Ríos,
la vida hoy te aplaude a la distancia
y queda embelesada por tu coraje


Con tu verdad en ristre,
luchando contra el sistema,
revolucionando la colonia,
sembrando semillas de libertad
en la noche corrupta
que vestida de muerte
quiso pisotear tu dignidad inclaudicable.


Valiente y decidida mujer
de laica estirpe,
tu historia corrijan los escribas
Que fluya la verdad como un puño
que sacude la bazofia
de esos sarcófagos blanqueados
que por cinco siglos mortificaron tu memoria.
http://3.bp.blogspot.com/-ZhzoFY3jL9M/TuzpRZB1h3I/AAAAAAAAARs/gefbPlGNPHo/s320/la-inquisicion-espanola.JPG
Valparaíso, Comarca de los 



                                                                                     


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jueves, 1 de diciembre de 2011

Las Fuerzas Armadas y la lucha contra el crimen organizado


Las Fuerzas Armadas y la lucha contra el crimen organizado

La lucha en contra del crimen organizado se ha convertido en un gran tema de las relaciones internacionales y de la necesaria redimensión del Estado Nación frente a amenazas globales. El año 2008 en el curso de Técnicas Aduaneras Internacionales conocí al entonces Administrador de Aduanas de Veracruz. A los pocos meses de esa beca en la Escuela de Estudios Fiscales de Madrid, supimos, con dolor e impotencia, que nuestro colega había sido una más de las miles de víctimas del narcoterrorismo que asola a México.

A partir del atentado de las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001, el interés de la Defensa de EEUU se centró en la amenaza terrorista. En esa nueva dialéctica se acuñaron doctrinas como la de la guerra preventiva, con sistemas represivos extremos que anularon las garantías constitucionales, creando áreas grises en las que se validó contra el Estado de Derecho,  el terrorismo de Estado. Paralelamente, surgieron nuevos requerimientos de seguridad para el comercio y el transporte, fronteras, puertos, aeropuertos,. La Ley de Bioterrorismo impuso rigurosas reglas para todo exportador de productos alimentarios que tuvieran por destino los Estados Unidos. Se comenzó a trabajar en la OMA, Organización Mundial de Aduanas en el Operador Económico Autorizado; se incrementaron las exigencias de escaneo de contenedores, para evitar el tráfico de precursores de explosivos y de cualquier elemento que pudiere convertirse en arma terrorista. El acento pasó de las medidas antidrogas a la seguridad anti terrorista.


Paradojalmente, pese a las mayores medidas de seguridad focalizadas en el enemigo fundamentalista islámico, el tráfico de drogas, de personas, de órganos, de precursores de drogas y el lavado de activos, fueron creciendo exponencialmente, escapándose de las manos de las policías.

El Centro de Estudios de Iberoamérica publicó, en su volumen 1 de 2010, el Ensayo de la Académica Sagrario Morán Blanco, Doctora del Área de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid,  titulado “La Delincuencia Organizada en América Latina: Las Fuerzas Armadas contra el Crimen en México”, en el cual señala los efectos de la apertura de las fronteras nacionales, de la disminución de las restricciones comerciales y financieras, que junto con la modernización de los sistemas de telecomunicaciones, han  facilitado la expansión de la delincuencia organizada a nivel trasnacional.

En el espacio latinoamericano la inseguridad pública es una de las principales amenazas para la estabilidad, el fortalecimiento democrático y el desarrollo. El ensayo explica hasta qué punto la inseguridad generada por los carteles de la droga y el  crimen organizado es uno de los grandes  problemas de la población latinoamericana, -cuatro de cada 10 ciudadanos latinoamericanos reconocen que ellos o algún familiar han sido víctimas de asaltos, agredido o víctima de un delito en el último año. Además en el artículo se hace especial mención al caso mejicano, un país en el que operan siete carteles del narcotráfico. En los últimos años el Gobierno mejicano ha iniciado una ofensiva, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, para debilitar el fenómeno.

Por otra parte se ha extendido una tendencia liberaloide que esgrime como bandera la despenalización del consumo de la marihuana y las drogas de uso personal, planteando la falacia de que con ello se bajaría los rendimientos económicos que hoy logran las mafias y que al ser mal negocio, ellas dejarían de actuar y el problema de la violencia se reduciría. Esta visión es errónea porque parece ignorar que las mafias tienen sus dinámicas propias y su actuación es diversificada. Que operan simultáneamente en diversos tipos de ilícitos. Que si se abre un espacio de despenalización ello serviría a los narcotraficantes para ampliar mercados con impunidad, de manera de introducir drogas más pesadas y de mayor grado de adicción, con lo cual aumentaría su negocio y su peso negativo en la sociedad. Por lo tanto, los Estados no deberían entrar en ese camino reduccionista, sino centrar los esfuerzos en fortalecer su inteligencia y su capacidad de lucha contra el crimen organizado.

Las guerras entre 7 carteles por el control de la distribución de drogas está desangrando a México. El presidente Felipe Calderón Hinojosa ratificó el compromiso de su gobierno en la lucha contra el crimen organizado, y rechazó que la intervención de las Fuerzas Armadas y federales sea lo que cause la violencia.

En su expansión, las mafias se instalaron en Centro América con sus maquinarias de muerte, ejércitos de mercenarios y sicarios, que han colocado en jaque al Estado. En Brasil las mafias ocuparon las favelas, estableciéndose en áreas en las que la policía no podía entrar y el Presidente Lula tuvo que recurrir a las fuerzas armadas para ejercer la soberanía del Estado en esas barriadas ocupadas por el narcocrimen.

En Venezuela, el Presidente Chávez organizó una fuerza especial del ejército para abocarse a la lucha en contra de la delincuencia. Lo propio se da en República Dominicana donde el Presidente ha sacado al ejército para combatir las bandas organizadas.

En capitales como Santiago de Chile, los delincuentes también fueron ocupando los barrios y los espacios públicos, con balaceras constantes y una gran desprotección de los habitantes de esas poblaciones ocupadas por el narcotráfico.

El Estado debe enfrentar en medio de esta guerra contra el crimen, la amenaza cierta de que las instituciones se corrompan y esto es especialmente sensible cuando se trata de las Fuerzas Armadas que manejan armamento de guerra, ya que el riesgo es que se produzcan desvíos de armas a los carteles de la droga.
Ha sido el caso de El Salvador, país en el cual, desde que el presidente de la República, Mauricio Funes, ordenó un amplio despliegue militar en todo el país para tratar de frenar los altos índices de violencia que se afrontan, varios sectores de la sociedad civil advirtieron el peligro que corría la entidad castrense de ser infiltrada por el crimen organizado. Hoy la Fuerza Armada, hasta mayo de 2011 reportaba 42 militares destituidos por vínculos con el tráfico de armas y las pandillas.
Conceptualmente, el Estado ha definido tres áreas de actuación en materia de seguridad. 

La Defensa Nacional, cuya función es cuidar de la integridad territorial; la seguridad interior, que debe prevenir todo tipo de acciones que puedan colocar en riesgo o situación desestabilizadora al sistema institucional del Estado Democrático; y la seguridad pública, que combate la delincuencia, a cargo de las policías. Tradicionalmente, los tres ámbitos constituían compartimentos estancos, pero frente a los desafíos globales, necesariamente se ha debido generar puentes de coordinación para una actuación más eficaz del estado frente al delito. En el caso chileno los organismos que actúan en cada espacio institucional han sido el Ministerio de Defensa, la ANI, Agencia Nacional de Inteligencia, Policía de Investigaciones y Carabineros. El actual gobierno diseño el Plan Chile Seguro, que procura la acción coordinada de los diferentes entes fiscalizadores para una sinergia que permita cubrir diversos flancos en la lucha contra el delito. En materia de lavado de activos, en el ámbito de Hacienda funciona la UAF. Unidad de Análisis Financiero, que se ocupa de investigar el lavado de activos, en colaboración con otros organismos como Aduanas e Impuestos Internos.

El gran tema es ¿cómo adecuar institucionalmente la Defensa Nacional para colocar a las Fuerzas Armadas en el combate contra el crimen organizado? 

Frente a la actuación de las Fuerzas Armadas hay prejuicios ideológicos y dolores aún vivos en la sociedad chilena. En los 16 años de régimen militar el enemigo interno fue el adversario ideológico al que se quiso destruir, eliminar. Esto significó transgredir el orden constitucional y generar a partir de una dictadura de facto una nueva institucionalidad. Gradualmente, durante la transición, las Fuerzas Armadas reasumieron su rol profesional y fueron ganando la estima de la civilidad. Sin embargo, en el inconsciente colectivo aún está instalada la época represiva y ello es un factor político que frente a la utilización de tropas para actuar en contingencias ha pesado y la evidencia de ello,  fueron las omisiones y dilaciones de quienes debieron recurrir a ellas frente a la contingencia de un terremoto y tsunami y no lo hicieron en forma oportuna.

Pero, salvando esa barrera de entrada y los naturales celos por las correspondientes competencias institucionales, es objetivamente viable que un Estado Democrático pueda ejercer la legítima fuerza para contrarrestar el crimen organizado. La tendencia internacional muestra que por esta vía los países latinoamericanos están tratando de frenar la expansión de las tenebrosas redes del narcoterrorismo. 

Lo sustantivo es hacerlo a tiempo, con una voluntad de Estado, donde con visión de largo plazo se superen las percepciones ideológicas para poder derrotar a tiempo a un enemigo que no duerme y que corroe las bases mismas del Estado Nación. 

El desafío es adoptar decisiones regionales coordinando las acciones para desmantelar los carteles internacionales, antes que ellos ocupen y corrompan las instituciones, como han sabido hacerlo en otros países más vulnerables.


Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 1 de diciembre de 2011.



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