Después de vivir la vorágine noticiosa por la eliminación de Osama Bin Laden creador del grupo terrorista musulmán Al Qaeda, autor intelectual del atentato a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001, quedan las reflexiones de la opinión pública respecto a la veracidad y consecuencias de este acontecimiento.El golpe que se ha dado a Al Qaeda, organización extremista islámica creada por el multimillonario Bin Laden, ha generado la explosión de versiones alternativas, que han motivado dudas acerca de la verdad de la noticia. Aparecen las versiones conspirativas que dudan y especulan respecto a este hecho.
Desde el punto de vista jurídico o ético, se levantan voces en términos de marcar la violación de la soberanía de Pakistán; otras responden señalando que en en un estado de guerra diferente, declarada por Bin Laden en contra del enemigo occidental, el Satán, se aplican acciones que violentan las libertades públicas y los derechos de las personas. La tortura sistematizada para obtener información, pasa a ser una acción de Estado. Las cárceles de Guantánamo y todas las que puedan existir en diferentes países, como islas terroríficas donde el Derecho no vale, no protege, no obliga. Sin embargo, el imperio se defiende de esta forma de las amenazas que recibe del terrorismo y la guerra es soterrada, despiadada. Todo esto pasa a un concepto de "guerras preventivas" que justifica accionar en cualquier punto del planeta para desmantelar las redes terroristas, lo cual debilita los espacios democráticos y relativiza las libertades y los derechos humanos.
En el escenario actual, la desestabilización de los regímenes fuertes en el mundo árabe no tiene que ver con una adhesión masiva al terrorismo de Al qaeda sino una reacción hacia sistemas autoritarios que niegan a las grandes mayorías el acceso a las ventajas del mundo occidental. Vale decir, creo que al igual que con la perestroika en la URSS, acá la población acumula descontento y aspira a participar en un mundo más libre e interconectado, con una preminencia del individuo decisor, lo que socava los autoritarismos monárquicos y militarizados de países como Siria, Libia, Marruecos, Egipto y los Emiratos. La realidad de países sin clases media, con masas empobrecidas y marginadas de los beneficios del siglo XXI, ha sido, a mi juicio, detonante principal de la rebelión que ha vivido el norte de África y el medio oriente.
Por lo tanto, es improbable que la muerte de Bin Laden aliente movimientos masivos, fundamentalistas islámicos suicidas, que sigan con alto riesgo para Occidente la guerra contra Satán y las acciones terroristas contra Estados Unidos y sus aliados. Pero, a una parte importante de los Estados Unidos, fundamentalmente a los conservadores grupos corporativos que giran en torno al Pentágono, los llamados Halcones, sí les interesa una percepción de amenaza.
Si el Presidente Obama siente la necesidad de profundizar la democracia de su país en términos de libertades públicas y en esa línea retirarse gradualmente de guerras inoficiosas y desgastadoras económicamente, para volcar la inversión de los gastos militares hacia la economía interna. Son aristas que hay que ubicar también en el período pre-electoral donde las acciones efectistas para levantar en las encuestas son también decidoras en este caso emblemático de haber atrapado y eliminado el principal enemigo de los Estados Unidos.
Si el Presidente Obama siente la necesidad de profundizar la democracia de su país en términos de libertades públicas y en esa línea retirarse gradualmente de guerras inoficiosas y desgastadoras económicamente, para volcar la inversión de los gastos militares hacia la economía interna. Son aristas que hay que ubicar también en el período pre-electoral donde las acciones efectistas para levantar en las encuestas son también decidoras en este caso emblemático de haber atrapado y eliminado el principal enemigo de los Estados Unidos.
En síntesis, lo que ocurre en el imperio de alguna manera menor repercute en la extensa periferia. En América Latina, Chile adhirió al éxito militar en contra del terrorismo. Muchos otros países han preferido mantener un perfil bajo en esta guerra especial. Porque a los países latinoamericanos, en general, les conviene que el mundo siga funcionando sin sobresaltos, para que todos apuesten al crecimiento y sus pueblos aspiren a mejores condiciones de vida, lo que se traduce de manera inmediata en los incrementos en los volúmenes de comercio. Estamos en la visión del tendero y no del guerrero, en consecuencia un relativo orden de paz y equilibrios es el mejor escenario para que nuestros países del cono sur puedan seguir creciendo y mejorando sus condiciones de vida.
Chañaral, 8 de mayo de 2011.
Una mirada libre a nuestro entorno
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada