domingo, 29 de mayo de 2011

AHA Asociación de Heterosexuales Anónimos exige un espacio

Heterosexuales, una especie en retirada.
Hernán Narbona Véliz  (Reedición de artículo publicado en el Gran Valparaíso, el año 2003, de plena y mayor vigencia en estos días)

Siento que pertenezco a una especie en peligro de extinción. Soy heterosexual y monógamo. Un bicho raro de la fauna urbana.

Confieso que desperté preocupado, pensando ¿en qué me habré equivocado? Soy el mismo que gateaba para verle las piernas a mi profe de inglés, el que aprendió las primeras letras en el Kama Sutra. Es que al mirar el mundo, he sentido que debo asumir mi patología.

Declaro que las mujeres logran conmoverme hasta la médula. Me debilito frente a una sonrisa femenina. Siento el cosquilleo en la espalda cuando ellas sutilmente me hacen un cambio de luces, cuando pestañean llenas de coquetería. Sí, irremediablemente soy adicto a las mujeres. Debo asumirlo de pie: lo confieso,  suelo soñar con ellas, tengo una fijación irremediable por su piel. Creo que son mi energía cotidiana. Son mi vicio. Lo asumo.

Vivo y he vivido para amar a la mujer. Son a veces crueles, insoportables, despiadadas, pero, frente a sus encantos, siempre termino tolerándoles sus cambios de humor, su racionalidad, sus celos, su vocación natural al matriarcado. Nunca podría pelearme con ellas, son mi motivación para recorrer cada minuto del día. Estoy enfermo por ellas, son mi obsesión. Con sólo verlas, vienen a mi mente esos aromas rotundos del placer que llevan consigo.

Sí, lo asumo hidalgamente, soy un heterosexual y mi obsesión me hizo creer que era lesbiano. Por eso, ha llegado el momento de confesarlo: soy  heterosexual y pasé largos años de mi vida sin enterarme de esta calificación. Definición que alcanza a las mujeres que tienen similar instinto sexual hacia los hombres, el sexo opuesto. Somos los h e t e r o s e x u a les.

El devenir cotidiano ha mostrado que otros grupos, que se autodenominan como minorías sexuales, parecen no serlo tanto, y  me ha preocupado poder establecer un referente en donde encontrarme con otras personas heterosexuales, que al igual que yo sufren esta adicción, sin dudas, al sexo opuesto.

Porque percibo que estamos sufriendo el síndrome de las especies que se extinguen, con una prospectiva de terrible desolación donde los hombres y mujeres solitarios, cerrados en sí mismos, no serán capaces de procrear, vivir juntos ni ayudarse mutuamente. Por todo esto, convoco a fundar AHA, “Asociación de Heterosexuales  Anónimos”.

AHA podrá defender los derechos de esta minoría que aspira a disponer de su espacio. Lograr que quienes porfiadamente hemos creado espacios de amor con la mujer elegida y hemos sido fanáticamente seguidores de su belleza y misterio, al igual que ellas, que han mantenido su atracción hacia el varón, nos agrupemos en función de nuestros intereses comunes.

AHA será como crear una organización de preservación de la especie, unida como una minoría que aspira a ser considera como tal por los medios de comunicación y las políticas públicas.

Los heterosexuales existimos. AHA podrá ser nuestra discreta plataforma  para poder conseguir que los medios se preocupen de nosotros. Ya vendrá nuestra plataforma de principios. Por ahora sólo nos une el irrefrenable tropel de nuestras hormonas y queremos asumir nuestra inclinación natural al sexo opuesto, como nuestra común adicción. Quizás logremos que algún fondo social se fije en nosotros y podamos competir con otras minorías sexuales, más influyentes y enraizadas en nuestra sociedad. Por ahora AHA parte invitando a integrarse a todos quienes comparten esta atracción irrenunciable por el sexo opuesto, asumiéndola con estoicismo y resignación.
7-nov-03






Una mirada libre a nuestro entorno

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