lunes, 27 de diciembre de 2010

2010, hora de recuentos

2010, hora de recuentos.
Hernán Narbona Véliz

Este año fue el de la derrota política de la Concertación después de 20 años en el poder. La segunda vuelta concluyó con la derrota del candidato Eduardo Frei y el retorno democrático de la derecha al gobierno, después de más de 50 años, cuando Jorge Alessandri Rodríguez asumiera el año 1958.

El año 2010 se abrió el 27 de febrero con una enorme catástrofe, el terremoto y tsunami que asolaron las regiones del Maule y Bío-Bío. Murieron centenares de personas, muchas por la desinformación que se produjo en las primeras horas de la emergencia. Para seguidamente verse afectadas por los saqueos de los delincuentes que se aprovecharon de la desprotección. Un episodio imborrable que demostró la ineptitud del equipo del gobierno de la saliente Presidenta Bachelet, quien actuó en forma dubitativa, demorándose 3 días en nombrar un Jefe de Plaza para la emergencia. La inacción de las primeras horas, las fallas de comunicación del SHOA y de la ONEMI provocó confusión y muchas víctimas adicionales.

El 11 de marzo se produjo el cambio de mando, en medio de remezones y alerta de tsunami en Valparaíso y todo el litoral. A los pocos días, el 29 de marzo fallecía Toño Zuzarte, actor, cantautor y fotógrafo porteño, fundador de la compañía de Teatro Ecológico Caracolito.

En abril se produjo la explosión de una plataforma petrolera en el Golfo de México de la BP, British Petroleum, que provocaría una de las mayores catástrofes ecológicas marinas.

Durante Junio, nos absorbió el Mundial de Sudáfrica, que ganó finalmente España y donde la selección chilena, dirigida por Marcelo Bielsa quedó en el décimo lugar entre las selecciones mundialistas.

En Julio Argentina aprueba la ley que autoriza el matrimonio gay. Comienzan las protestas en Grecia, sumida en una enorme crisis económica. Inmensos incendios forestales en Rusia, inundaciones en China y Pakistán.

En Agosto, Francia inicia la expulsión de los gitanos, en una señal del endurecimiento de las políticas de Europa frente a los inmigrantes. En Bolivia se producen grandes incendios al perderse el control de quemas en el solsticio de invierno. En Isla de Pascua se inician protestas exigiendo restitución de inmuebles construidos terrenos que fueron facilitados al Estado de Chile por la comunidad, pero posteriormente el gobierno los entregó para construcción de un hotel. 

En Copiapó, en la Mina San José, 33 mineros quedan sepultados a 700 metros de profundidad. El 7 de agosto 5 rescatistas intentan descender por la chimenea y viven una situación límite que los tuvo al borde de la muerte. Tuve la oportunidad de ser el primer medio que recoge los testimonios directos de este episodio.

17 días después del derrumbe se produce el milagro de vida. Un mensaje amarrado al cabezal de la máquina de sondaje trae a la superficie un mensaje que dará la vuelta al mundo: “Estamos bien en el refugio los 33”. Luego vino el gran esfuerzo de ingeniería que culminó con el rescate exitoso de los 33 mineros. Chile quedaba en la retina de todo el planeta como un ejemplo de trabajo riguroso que aplicó todo el acervo de la minería chilena.

El conflicto mapuche se extendió por más de 70 días, durante todo el tiempo del rescate de los mineros, sin alcanzar mayores espacios en los medios. Sin embargo, la huelga de hambre de los comuneros mapuches se extremaba, tensionándose la situación al máximo. El gobierno pidió la mediación de la Iglesia, quien actuó a través del Obispo de Concepción,  Monseñor Ricardo Ezzati. La movilización solidaria se expandió, huelgas de hambre surgieron en universidades, hasta que llegó el Acuerdo y se retiró la aplicación de la Ley antiterrorista, planteándose, además un trato nuevo del Estado de Chile con este pueblo originario.

A fines de septiembre, en Ecuador se produce el intento de golpe de Estado en contra del Presidente Correa y Chile fue el primer país que salió en respaldo del régimen democrático ecuatoriana con el viaje inmediato del presidente Piñera a la cumbre de Unasur.

En Fiestas patrias se celebra el Bicentenario y la fotografía de los ex presidentes con el actual mandatario da una señal de unidad. En medio de las crisis, Chile levanta un nuevo ánimo, la economía crece y se reduce la cesantía. El Bicentenario pudo, al fin y al cabo, celebrarse dignamente.

El 13 de octubre concluye la epopeya de los 33 mineros. Quedan lecciones pendientes y un compromiso por mejorar las reglas de seguridad laboral en términos amplios, para evitar nuevas tragedias.  El 27 de este mes muere de un infarto cardiaco Néstor Kirchner, ex presidente de la Argentina.

En noviembre, se vive episodios de violencia en Río de Janeiro con la incursión de las fuerzas armadas en las favelas controladas por el narcotráfico, en operativos sin parangón que lograron controlar esos territorios urbanos de Río. En México la guerra contra las mafias sigue desangrando al país, se conocen crímenes horrendos en la militarizada frontera con Estados Unidos. Wikileaks desveló la mayor filtración de la historia, más de 250.000 documentos del Departamento de Estado de USA que deja al desnudo el espionaje norteamericano de los últimos tiempos.

En Diciembre se despide Lula y pide apoyo para su sucesora, Dilma Rousseff que asumirá el 1 de enero de 2011. La tragedia de la cárcel de San Miguel, con 81 reos calcinados, puso en el tapete la dimensión de hacinamiento y descontrol de las cárceles chilenas, lo cual tiene por causa desaciertos y mala gestión de administraciones anteriores. 5 gendarmes para cuidar casi 2 mil internos, se abre una investigación para determinar porqué una obra destinada a instalar las redes húmedas en las torres de la cárcel San Miguel, jamás se efectuó y sí se pagó, cuestiones que entreabrieron situaciones de corrupción que cuesta digerir y que afectan la seguridad ciudadana y de la justicia en Chile. El 6 de diciembre fallece de un infarto fulminante, mientras hacía clases en la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso, el filósofo Jaime Contreras Páez, quien había hecho huelga de hambre en apoyo a la causa mapuche.

El resumen, este año ha sido bastante negativo a nivel mundial. El mundo conoció de enormes catástrofes naturales, de inundaciones, aluviones, incendios, erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis. La contaminación en el Golfo, en el Danubio, las temperaturas que han paralizado Europa, son secuelas del fracaso de la Cumbre por el Calentamiento Global  de Copenhague, donde las principales potencias contaminantes del planeta han sido reacias a comprometer una reducción de sus emisiones.

En el plano nacional, vemos un país que pese a todo mantiene su optimismo y, a su modo, reacciona solidario en situaciones extremas. Dos Teletones con recaudaciones record han dado cuenta de ello.  En el plano político interno, se ha apreciado un equipo de gobierno de perfil tecnócrata, lo que irrita a sus propios aliados de la UDI, que preferirían una conducción más política, despersonalizada y quizás más dura con la oposición y menos conciliadora. El sello de Piñera ha sido pragmático y proclive a la construcción de acuerdos, lo cual le ha funcionado.

Enfrente se observa una oposición desconcertada, donde nunca se hizo la profunda autocrítica y siguen los mismos personajes, al interior de los partidos, tratando de cuidar sus cuotas de poder, pero sin un liderazgo ni ideas frescas que marquen un nuevo estilo de política o que convoquen a quienes se mantienen alejados y desconfiados de la política.

Así y todo, los pronósticos son optimistas y auguran un crecimiento de más del 6% para el 2011. Esperemos que sea un año más tranquilo que el que estamos despidiendo.

Periodismo Independiente, Diciembre 27, 2010.




Una mirada libre a nuestro entorno

domingo, 19 de diciembre de 2010

El cosismo de Piñera y el voluntarismo de la oposición

El cosismo de Piñera y el voluntarismo de la oposición
Hernán Narbona Véliz
Se cierra el 2010 y el resultado, más allá de las catástrofes, epopeyas y tragedias que hemos vivido de manera acelerada, muestra que el Gobierno de Sebastián Piñera sigue bien apreciado por la opinión pública, y ha sido capaz de sobrellevar una oposición aún traumatizada por la pérdida del poder, que en forma reactiva se debate entre la colaboración y la negación de la sal y el agua.

En una crónica de fines del año pasado escribí que en política  los errores se pagan y caro. Es lo que está sufriendo la Concertación que se debate en una prolongada crisis existencial, en donde los expulsados, los díscolos, los descolgados, las primarias amañadas, las patadas bajo la mesa y en cámaras, significaron en definitiva la derrota electoral después de 20 años de gobierno. A ello se agrega el lamentable epílogo de la inacción demostrada en los momentos cruciales de la catástrofe del 27 de febrero, cuando se apreció una actitud irresoluta de la Presidenta, con un nombramiento tardío de los jefes de plaza para ordenar la emergencia, lo cual que derivó en saqueos que pudieron haberse evitado. Fue un triste cierre, previo a la entrega del gobierno a la Alianza por el Cambio.

Durante este período en que la Concertación sale del gobierno, la actitud de los partidos que la integran ha sido de maquillaje, pero sin los cambios de fondo que se suponía produciría la derrota electoral. Al interior de los partidos no ha habido recambio, no han asomado liderazgos nuevos. En general, al no asumir con autocrítica las razones del desencanto que provocó el resultado en las elecciones presidenciales, se ha apostado a una amnesia forzada que la gente no ha comprado. La reacción ha sido de alejamiento de la sociedad civil de la política chilena con una notoria brecha entre lo que preocupa a las elites concertacionistas y los intereses de la ciudadanía.

Entender que hacer oposición es negarse a todo, ha sido el error de muchos. Esgrimir una actitud confrontacional que busque agudizar las contradicciones corresponde a una dialéctica que no conjuga con las percepciones actuales de la ciudadanía. No parece serio que los mismos que fueron neoliberales al extremo durante 20 años, aparezcan de pronto desempolvando consignas de cambios profundos. El chileno sabe que las bases del modelo están enclavadas en la institucionalidad, en la Constitución y las leyes orgánicas y que sería iluso pretender que el primer gobierno democrático de derecha, después de 50 años, pueda venir a revolucionar un sistema que le es propio. Sin embargo, Piñera ha sorprendido a la oposición al atender dentro de su programa a muchas reivindicaciones sentidas por los sectores medios y que estuvieron postergadas por décadas. Rompe esquemas el ver que se puedan implementar dentro del accionar de este gobierno de derecha, medidas apreciadas y comprometidas en las promesas de campaña. Y de allí deriva la desesperación de algunos por bloquear iniciativas que no encontraron voluntad política para realizarse en los cuatro gobiernos anteriores.

La reforma educacional es uno de estos megaproyectos. Michelle Bachelet tuvo la gran oportunidad de trascender como estadista al haber llevado adelante la reforma que reclamaron los pingüinos en el primer año de su mandato, pero los amarres políticos, la participación empresarial de prominentes personeros y sectores oficialistas en ese negocio, impidió que se avanzara en una mejor fiscalización de los sostenedores o que se mejorara la situación integral de los profesores. Hoy el proyecto es impulsado con energía por el Ministro Lavín y la probabilidad de éxito es alta, en la medida que se vean cambios efectivos en la actitud de los profesores que sientan dignificada la función docente y abierta una opción para un retiro digno, con una indemnización atractiva.

Diferencias profundas han debilitado el ánimo asociativo dentro de la Concertación  Cicatrices y heridas abiertas. El laguismo, que organizó sus redes transversales para mantener a sus miembros circulando por diversos cargos del Estado, tiene a su haber facturas pendientes, por exclusiones de amplios sectores concertacionistas. La autocrítica no va con Lagos y sus seguidores y por ello jamás llegaron las críticas internas por las prácticas llevadas en materia de obras públicas, concesiones, carreteras, Ferrocarriles, Transantiago, cárceles concesionadas.  Ahora, ubicados en la oposición, esos mismos sectores  se han blindado para pretender recomponer su poder en las instancias partidarias. Pero otros líderes, con presencia propia, como Guido Girardi, le han salido al paso al laguismo en el seno del PPD y del PS para convocar a un nuevo referente para el progresismo. Así, cuando saltan al tapete las críticas a la gestión de las cárceles concesionadas, el país conoce de los conflictos internos que existieron entre los adherentes a Lagos y el equipo de Expansiva. El Ministro Bitrán tumbó el puente para Chiloé por el sobre precio con que se había diseñado y lo mismo ocurrió con las cárceles concesionadas. Bitrán ha sido el único Ministro que se pronunció por una nueva Ley de Concesiones, para evitar los espacios leoninos que tienen en la actual normativa los contratistas para paralizar al Estado. Su posición crítica le costó el cargo, por presiones del sector laguista.

Hoy, supuestamente para ordenar a la oposición, arremete Lagos, sin embargo no logra que los ex presidentes respalden a la Concertación y eso muestra que las brechas internas son serias. Guido Girardi impulsa una nueva alianza progresista amplia. Grupos como el MAS del Senador Navarro o el Movimiento Progresista de Marco Enríquez Ominami, plantean también rearticular al progresismo, pero no hay una idea fuerza que aglutine, no se levanta una bandera programática diferente y lo que se observan son acciones que provocan ruidos internos, como promover la despenalización del consumo de la marihuana, cuestión que se aleja sensiblemente de la clase media, que aspira, por el contrario, a una acción más efectiva del Estado en el combate contra las mafias. Sin claridades conceptuales, sin ofrecer un común denominador de sociedad que motive entusiasmo o incorporación de los sectores medios que no quieren meterse en política, estas convocatorias aparecen como un ejercicio de las elites, una competencia por ocupar y controlar los partidos como instrumentos de poder, antes que como visiones de país.

Por su parte, la DC  toma distancia de este reacomodo de fuerzas al interior de lo que sería la centro izquierda. Sigue la DC amarrada a la propuesta neoliberal, su perfil internacional es de centro derecha, pero en Chile son la UDI y RN los que se ubican en ese espacio y si la DC siguiera un camino propio sería electoralmente suicida. Pero, inmersa en un alejamiento de la feligresía católica de la Iglesia, a causa de las situaciones de abusos por parte de sacerdotes, la falta de un ideario progresista cristiano que tenga repercusión social, deja a la DC a merced de las tensionadas relaciones grupales internas, donde se mantienen los mismos vetustos liderazgos, con baja renovación y sin documentos políticos doctrinarios que puedan llenar el vacío de esta coalición derrotada, quedando sólo aglutinada en función de mantener los cupos de poder parlamentario, con acciones reactivas y no propositivas.

El gobierno mantiene una adhesión mayoritaria y la administración por objetivos de Piñera comienza a demostrar que se logran cosas. El cosismo es un estilo de trabajo del Presidente Piñera que va con su personalidad y le ha permitido imprimir velocidad al aparato público y moverse con flexibilidad de acuerdo a las situaciones de coyuntura. La agenda comienza a llevarla cada vez más el Ejecutivo, que dejó de enfrascarse en polémicas ociosas frente a los dichos opositores. Sin embargo, ha sorprendido el proyecto de ley para reposición del aborto terapéutico presentado por los Senadores  Evelyn Matthei, UDI, y Fulvio Rossi, PS. El proyecto presentado obliga a un debate y deja en evidencia la debilidad que en materias valóricas de gran impacto ciudadano demuestran los partidos de ambas coaliciones. Cuando estos temas se abordan y se discuten, la sociedad puede ver que la acción política aborda sus sensibilidades y puede evaluar en qué medida los representantes populares reflejan sus visiones personales.

El mapa de las dos coaliciones que han sido el eje del sistema político chileno, se complementa con la acción extraparlamentaria del Juntos Podemos, liderado por el partido Comunista, ahora con presencia parlamentaria,  que plantea frente a las dos derechas una propuesta de cambio de sistema. Es la única propuesta doctrinaria contestataria definida. En el mundo sindical, Juntos Podemos trata de competir con la UDI que es el primer partido popular, que supo penetrar en los sectores populares cuando la Concertación, enfrascada en el poder, iba desatendiendo y dando la espalda a esa base social que abrió en los ochenta los caminos a la democracia. Cuestión que ha sido un pecado capital que pesa sobre los partidos instrumentales que sólo perviven gracias a las garantías del binominalismo.

El episodio del reajuste a los empleados públicos es lo más próximo al descalabro. Una mala estrategia negociadora de ambas partes. Colgándose de la movilización gremial, los partidos concertacionistas plantearon una negociación posicional que fue estirando el elástico al extremo. La abstención realista del diputado Andrade permitió que no fracasara el aumento y evitó que los empleados públicos se quedaran sin nada. Un 4,2 % de reajuste se aprobó en el momento extremo. ¿Agudizar las contradicciones a costa de los trabajadores? Parecía algo absurdo y primó la sensatez, pese a los reclamos y epítetos que se llevó el ex Ministro del Trabajo y actual Presidente del PS. Esto puede ser la guinda de este pastelito, donde la racionalidad política en medio de tantas cabezas calientes, parecía ausente, hasta que el Diputado Andrade salió de la sala y no votó.

Con todo, el 2010 ha mostrado que si todas las contingencias pusieron a prueba al equipo del Presidente Piñera, el resultado para el oficialismo ha sido positivo, mientras que una Concertación sin poder ha tenido que abordar su nuevo rol, con voluntarismo e improvisaciones.

Periodismo Independiente, 19 de diciembre de 2010.






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sábado, 11 de diciembre de 2010

Tragedias carcelarias y paz social

Tragedias carcelarias y paz social
Hernán Narbona Véliz


81 reos mueren calcinados en incendio. La tragedia de la Cárcel de San Miguel, más allá del impacto emocional, ha dejado al desnudo una realidad estructural que debe ser abordada como asunto de Estado.

El problema carcelario está cruzado e inserto en un modelo económico instaurado en Chile a partir de la Constitución Política de 1980. El rol del Estado en materia de seguridad pública, de aplicación de Justicia y de ejecución de las sentencias, pasa por el principio constitucional de subsidiaridad, que manda que el Estado debe intervenir en la actividad económica, sólo en la medida que los privados no pudieran hacerlo, lo cual llevó a visualizar la administración de establecimientos carcelarios como un nuevo nicho de negocios e inversiones.

Tratándose de un tema de seguridad pública y del ejercicio del rol punitivo del Estado a través del Poder Judicial, se condujo el tema a las necesidades de infraestructura, es decir a la demanda de cárceles, de acuerdo al aumento del número los condenados o procesados que se produce por la aplicación de la ley en el sistema judicial.

Es deber del Estado proveer los lugares de privación de libertad y, de acuerdo a los lineamientos generales para la gestión pública, esto significó planificar la solución de largo plazo con la coparticipación público privada, en donde concesionarios privados invertían y entregaban la infraestructura y la habitabilitad de los penales, mientras la administración y seguridad de los mismos quedaba, según lo establece la ley, en Gendarmería de Chile, dependiente del Ministerio de Justicia. Como el asunto de infraestructura pasaba por el ámbito de concesiones, mediante contratos de construcción, operación durante un determinado período y transferencia ulterior al Estado, correspondió al MOP el diseño de las cárceles y las condiciones contractuales de los proyectos. Según los antecedentes acumulados en diversos informes e investigaciones de la Cámara de Diputados, en medio de esta complejidad hubo descoordinaciones entre los ejecutores de la política carcelaria, vale decir Gendarmería, y el MOP, a cargo de los diseños de los proyectos de cárceles concesionadas, produciéndose impasses que derivaron en la paralización o retraso de obras comprometidas, con el costo de indemnizaciones a las adjudicatarias de los proyectos, de acuerdo a los términos contractuales suscritos.

Ese es el cuadro de fondo en el que ocurre esta nueva tragedia. La sociedad ha exigido mayor rigurosidad con la delincuencia y ello implica, en la medida que las policías y el Ministerio Público lo hacen mejor,  que más personas deben cumplir condenas privativas de libertad por comisión de delitos y, por ende, se requiere mayor infraestructura.

La administración de justicia no puede limitar su actuación a la existencia o no de espacios en el sistema carcelario,  no debiera funcionar la seguridad ciudadana con una lógica economicista.

La Justicia debe seguir operando con independencia, de acuerdo a la ley y aplicar las penas que fijen los códigos. Si las mismas son elevadas o no, es otro tema, pero, si el Estado no es capaz de proveer los lugares adecuados para mantener prisioneros a personas que han sido sentenciadas por comisión de delitos, estamos frente a una decisión política que se centra en el problema de recursos. Hacen falta más cárceles y la solución de cárceles concesionadas parecería ser una opción, siempre que se gestione con inteligencia y transparencia, ya que siempre está la opción alternativa o complementaria de que las nuevas cárceles sean gestionadas por el propio Estado, a través de Gendarmería, pero ello es una definición política mayor, pues significa confiar en la gestión pública la solución total o parcial del problema. Es un asunto de fondo, que se debiera discutir en la clase política y con  participación de la sociedad civil.

No es una solución aplicar indultos, devolver a los delincuentes a la calle porque las disponibilidades de habitabilidad están copadas. La sociedad, la gente honesta y de trabajo requiere seguridad, pero también aspira a que las condiciones de fondo eviten que la delincuencia sea opción de vida, que se transmite al interior de las familias. Se debe buscar opciones que conjuguen orden y equidad, para que los reclusos tengan opciones de rehabilitación y que su pena no se vea extremada por la indignidad del hacinamiento y el imperio de la fuerza por parte de delincuentes más avezados u organizados.

La segregación de reos por su peligrosidad, por el tipo de delito cometido requeriría diseñar tipos de establecimientos diferenciados, donde los condenados por delitos que no fueren de sangre, tales como hurto, estafa, giro doloso de cheques, incumplimiento de pensiones alimenticias, etc, pudieran  concurrir a trabajos comunitarios, a cárceles granja o cárceles talleres que les dieran una relativa privación de libertad con exigencia de trabajar y cumplir horarios, dentro de programas de reorientación conductual, que favorezcan la reinserción posterior.
Sacar a los reos de sus lugares de origen para ser ubicados en regiones también es una opción para favorecer un cambio de vida de las personas condenadas. Estas alternativas exigen un pensamiento abierto, una generosidad de la sociedad para desarticular las causas de la marginalidad, abriendo oportunidades a las personas que se pueden rescatar y reinsertar en una vida honesta. Por el contrario, respecto a delincuentes mayores, recluidos por hechos de sangre, como robo con violencia, homicidios, violaciones, tráfico de drogas, abuso contra menores o ancianos, femicidio, a esos habría recluirlos y aislarlos en cárceles, sin privilegios y de régimen estricto.

Solucionar el problema de fondo es un asunto de Estado exige remover dogmatismos y aunar voluntades.

La cárcel es en sí misma, conceptualmente, un castigo para quien ha delinquido y debe pagar con privación de libertad una deuda con la sociedad. Pero dentro del concepto están las medidas graduales, que coloquen bajo control al delincuente y lo encaminen a su recuperación. La Ley del brazalete se discutirá próximamente en el Parlamento y apunta en tal sentido. Las debilidades de la seguridad que se observa en las cárceles, la influencia de mafias empoderadas al interior de los establecimientos, ha llevado a una suerte de caja negra que es terrible y que la sociedad en general, prefiere ignorar. Sólo cuando ocurren fugas masivas, motines, incendios, riñas entre bandas rivales, nos enteramos de estos episodios. El mundo carcelario transcurre en otra dimensión y por ello no aparece en el discurso de la clase política, sino cuando salta una nueva tragedia.  

Es quizás el momento para que la autoridad avance en consensos de fondo para barajar las mejores opciones, con una dimensión humana e integral del problema, lo cual significa actuar sin filtros ideológicos, con visión de Estado, pensando en desarticular los espacios delictuales con energía, buscando que menos jóvenes ingresen a la carrera delictual, ofreciéndoles con solidaridad alternativas de reorientación, a tiempo.

Valparaíso, Periodismo Independiente, 11 de diciembre de 2010.


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lunes, 6 de diciembre de 2010

Pude morir un viernes


Pude morir un viernes

El infarto cínico se disfrazó de dolor de estómago y atacó a las 3 de la madrugada del jueves 25 de noviembre. He vivido para contar la historia y tengo la información privilegiada al haber sido cronista de mi propia aventura. Las primeras horas, en la madrugada, recurrí a tes medicinales, pero el dolor en la boca del estómago era agudo y frío, impedía estar quieto o conciliar el sueño. Me paseaba por la gran casona. No tenía dolor en los brazos, no me dolía el pecho, pero instintivamente durante todo el tiempo, tosí mucho, como para expulsar el dolor, el cual atribuía a algo que habría cenado o quizás por haberlo hecho muy tarde.

Llegó la mañana, había amanecido, el dolor no pasaba. Me dije, cuando pase el dolor de estómago dormiré y por ahora voy a comenzar la jornada como de costumbre. amanecido, me duché y me vestí para iniciar mis actividades, lo cual significó a las 8:00 hrs hablar con el colega que me subroga, para indicarle que había pasado muy mala noche y que ese día firmaría los documentos en el estudio de mi casa. Así avanzaba el dolor y recién cuando eran las 10 de la mañana, mi mujer me dijo nos vamos al Hospital, Patty Mella nos venía a buscar en su jeep. Vistiendo sólo una camisa fresca porque ya el calor subía en la costa, partí con ellas al Hospital de Chañaral.

Allí la atención fue dedicada y salvó mi vida. Un solo médico y una enfermera universitaria eran todo el personal profesional del Hospital. Ellos tomaron a cargo el procedimiento y por celo personal, para descartar algo mayor, me hicieron el electrocardiograma que detonaría todo el protocolo de salvataje. Me comentó el Doctor que existía para las enfermedades cardiacas que están en el AUGE, un protocolo nacional que se cumple en todos los lugares del país  y que tiene estándares internacionales frente a infartos al miocardio. El procedimiento se llama trombólisis y significa que a uno le aplican una bolsa de suero con una sustancia anticoagulante que detiene la producción de coágulos.

En ese momento todo el Hospital se activó, la transfusión tomó 45 minutos, durante los cuales me iban preguntando el nivel del dolor, para aplicar pequeñas dosis de calmante para atenuarlo. Mientras esto ocurría llamaban una de las ambulancias que venía regresando de Copiapó para trasladarme con máxima urgencia a la capital regional, donde podía haber más medios para actuar frente a la emergencia. Personalmente, los dos profesionales que me atendían, subieron a la ambulancia y se inició el viaje de casi dos horas, el mismo que hice tantas veces conduciendo y por tanto conozco casi de memoria. Pero esta vez, iba tendido en la camilla, con oxígeno y el chequeo constante de los dos jóvenes que veían con temor que el paciente pudiera descompensarse o enfrentar un segundo infarto.

A las 15 horas del jueves estaba en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital de Copiapó, donde los médicos buscaban estabilizarme, pero sin contar con las tecnologías adecuadas para cortar el problema. Mientras era atendido en el Hospital, se realizaban las gestiones dentro del Servicio Nacional de Aduanas y con la ISAPRE Colmena para trasladarme a la Clínica Reñaca. Finalmente, a las 17 hrs del día siguiente me embarcaron en un avión ambulancia hasta Torquemada, de donde me llevaron velozmente a la UCI de clínica Reñaca. Eran las 19 hrs. A las 21:00 hrs el equipo médico especializado que me atendería ya había llegado. A las 22 hrs se inició la operación, el examen de diagnóstico y luego la angioplastia, a través de las venas de la muñeca derecha.

Totalmente consciente pude ver en el monitor cómo los doctores iban eliminando el coágulo y extrayendo los residuos. Mi corazón se portó impecable y nunca hizo ninguna arritmia. La operación concluía a las 24 horas del día 26 de Noviembre. Me habían salvado la vida. El infarto entraba en proceso de observación y evaluación, pero el riesgo vital estaba superado.

Pude no vivir para contarlo, quizás no habría podido agradecer la enorme y veloz cadena de amor, apoyo, profesionalismo, calidad de servicio, amistad y solidaridad que se detonó a partir de este siniestro. Pude morir ese viernes porque se había dado el peor de los escenarios, sufrir un infarto en Chañaral, que está en medio del desierto, a 2 horas de Copiapó, a 4 de Antofagasta, una región y comuna que carecen de atención especializada para este tipo de emergencias. Sin embargo, se articularon las voluntades para sumar un resultado eficaz, cual fue mantenerme vivo y luego movilizarme a un centro especializado, dotado de los recursos médicos y de equipamiento de punta para atender a la solución del problema.

A Dios gracias, siempre me mantuve consciente, mi mujer reaccionó con la eficiencia, amor y coraje de siempre y conté con el apoyo de buenos amigos que acompañaron en la odisea. La calidad profesional de los jóvenes profesionales del Hospital de Chañaral, de mi colega, la Asistente Social de Aduanas, fueron fundamentales, porque superando carencias supieron seguir los protocolos, atar cabos y el resultado fue oportuno y exitoso.

Durante esta aventura, que pude no haber escrito, entre escáneres, quirófanos, jeringas y sueros, mi mente seguía activa, soñando en formato de redes sociales, inventando actividades que al final en mi semi inconsciencia descartaba por ilógicas. Era el efecto de una frenada que a nivel mental no lograba aún su ajuste. Asumiendo que estaba en el límite, viendo como llegaban los hijos desde muy lejos porque quizás intuían una despedida y los pronósticos en algún instante habían sido lapidarios.

En medio de esta vorágine, que fue en realidad breve, que significó sólo 45 horas de tensión, incertidumbre, impotencia, la imaginación divagaba. Me preguntaba por los tantos blogs inconclusos, por los muchos amigos y conocidos virtuales que se enterarían muy tarde que un contacto dejaba de seguirlos. Imaginaba que los epitafios virtuales llegarían muy tarde. Porque era viernes, cada cual andaba en su onda, muchos cruzando música, formulando propuestas a eventos, adhiriendo a causas tan profundas como la defensa del hoyo en los picarones.

Me reía en medio de los pinchazos y controles de lo febles, débiles, esporádicos y fugaces que somos en la existencia, que vamos por las ferias virtuales, gritando nuestras pomadas, conectados con estados de ánimo, con saludos, con toques. Y me reía, en medio de mi recuperación en la UCI, de lo irónico que sería que el lunes siguiente alguien me mandara un toque y yo del más allá buscara la forma de contestar. Era literalmente intentar pellizcarle el traste a un ánima y con medio pie al otro lado del camino, tenía motivos suficientes para especular al respecto.

Después de ese viernes, veía mis cachureos amontonados, repartidos como souvenirs o lanzados a un vertedero, porque la vida continuaba ese lunes y de esta dimensión nadie se lleva nada. En fin, si algo hubiese fallado, si todo no se hubiese dado como se dio, Usted jamás habría leído estos disparates. Gracias a Dios y a todos los que ayudaron para que ello no ocurriera.

Valparaíso, 6 de diciembre de 2010.


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