Chile: donde el yogurt no es yogurt, la izquierda es de derecha y las derechas parecen de izquierda.
- En medio de los ajustes políticos que comienzan a perfilarse después de la derrota de la Concertación y la impronta aliancista asumiendo el gobierno, cabe descifrar ciertas interrogantes para clarificar qué es lo que se está jugando en este febrero del Bicentenario.
Competencia para dirigir la oposición.
Recién conocida la derrota, Ricardo Lagos E. pegó su primer empellón para ganar vanguardia en los nuevos escenarios. Quiso autoproclamarse como un hombre de unidad que debería guiar a los jóvenes, a quienes invitaba a tomar la posta. Quizás apostaba a la sensibilidad del minuto, apelando también a la mala memoria de los chilenos que lo funaron en Facebook cuando quiso repostularse como candidato a Presidente. Tal vez pensó que en el shock de la derrota se olvidarían de su renuencia a competir con primarias abiertas o que olvidarían el pesado lastre de escándalos de corrupción que heredó a su sucesora, la Presidenta Bachelet.
El Laguismo no asume las responsabilidades de la derrota y no se ha escuchado un mea culpa efectivo, una disculpa siquiera por la serie de errores que llevaron al voto castigo que los sacó del poder. Nació este grupo transversal como una cofradía ligada por compromisos construidos antes de la recuperación democrática. Un grupo que se preparó para tomar el poder a partir de los noventa y que desplazó, dentro de la Concertación, a otros sectores provenientes de los movimientos sociales de los ochenta. Su poder se nutre de la social democracia de Italia, Francia y principalmente, España. Los gobiernos de Frei Ruiz Tagle y Ricardo Lagos fueron controlados por este equipo transversal que se recicló en distintas esferas de poder del aparato público y de las grandes corporaciones que se instalaron en Chile durante los noventa. Fue este mismo grupo el que impulsó leoninos contratos de concesiones de carreteras, energía y sanitarias, proyectos gestionados por los hombres claves del Laguismo.
En la Democracia Cristiana se había mantenido la fractura histórica entre chascones, guatones y colorines. Estos últimos migraron al PRI de Adolfo Zaldívar y Jaime Mullet, hecho que se produjo por el desacierto de la mesa que dirigía Soledad Alvear. Los antiguos chascones se replegaron dispersos, pero Gabriel Valdés en sus Memorias reivindica el papel que les cupo en la democratización durante los ochenta. Eduardo Frei Ruiz Tagle, que pudo convertirse en el líder de unidad por encima de los grupos sectarios, pecó de debilidad o falta de confianza y se resignó a ser manejado por las cúpulas partidarias, aceptando el mayúsculo error político de primarias amañadas. Cuando quiso generar un grupo alejado de esas cúpulas se formó el movimiento Océanos Azules que representan el cambio al interior del PDC para recuperar la identidad y los valores humanistas cristianos, en obvia confrontación con las máquinas partidarias que se tomaron el poder interno con militancia clientelista, que incorporaron como cohortes de incondicionales operadores políticos. Contra ese estilo caudillista reclamaban los jóvenes que se tomaron las sedes partidarias pidiendo la expulsión de los dirigentes.
Océanos Azules podría ser el nuevo partido Humanista Cristiano, que encarne el social cristianismo, con una posición expectante frente al gobierno de la Alianza, como grupo que espera revisar aquello en que es válido colaborar y aquello en que se debe mantener posiciones doctrinarias en una oposición constructiva.
Para ME-O el tiempo se agota
En el Movimiento Díscolo Independiente que lideró el ex candidato Marco Enríquez Ominami, se trata de generar un nuevo partido. Marco tiene un estrecho cuarto de hora para empujar el carro y posicionar esa tercera fuerza política, porque si se demora le pasará lo que al Fra-Frá y el partido de Centro-Centro. Las fuerzas centrífugas que logró colocar en el tablero político tienden a detenerse y con ello las personas se ven motivadas a retomar ubicaciones, ya sea sumándose a la Alianza o bien adhiriendo a quien logre liderar una posición crítica, constructiva, propositiva y fiscalizadora frente al nuevo gobierno. Ese 20,3% de la primera vuelta es agua entre los dedos y exige decisiones rápidas, lo cual es difícil si no se formula una base de doctrina que le de identidad al nuevo referente. Recordemos que la escisión del PS se debió a que se vivía la dirección autocrática de Escalona y “Marquito” (como le ninguneara en su momento) fue la piedra en el zapato que lo sepultó políticamente. Hoy nuevos aires soplan y el PS llama a recomponerse y está dispuesto a recibir las ovejas negras o los hijos pródigos en su redil.
En el escenario inmediato, se espera que Piñera anuncie su Gabinete. Los funcionarios de confianza y autoridades del gobierno saliente, deberán soportar las auditorías y fiscalizaciones a su gestión lo que los mantendrá ocupados hasta el 11 de marzo. Los que fueron contestatarios y críticos al Laguismo no dejarán que el grupo transversal pretenda trasladar sus culpas propias a los concertacionistas que emitieron su voto castigo, en forma activa o absteniéndose de votar en la segunda vuelta.
Piñera la lleva
Nadie cree ya en etiquetas de izquierdas o derechas. La UDI como partido popular tiene sus bases poblacionales en eufórica movilización. Renovación Nacional busca consolidar el eje político del nuevo gobierno con su Ministro del Interior, pero podría convocar a personas pro-Concertación que no correspondan al grupo transversal del Laguismo, como podrían ser figuras de Océanos Azules. Marco en México gasta tiempo valioso y sus adherentes esperan conducción y no la democratoide actitud de pedir que discutan el nombre del nuevo referente. Lagos y su grupo enfrentando las exigencias de rendiciones de cuentas frente a acciones políticas que permanecen en el ámbito judicial y otras que la Contraloría ha ido develando.
El tablero tiene un jugador hegemónico, el nuevo Presidente Sebastián Piñera, que juega con las blancas. Las negras siguen en el shock del desalojo, esperando conformar una defensa digna.
Periodismo Independiente, Valparaíso, 5 febrero 2010.
Una mirada libre a nuestro entorno
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