Se necesita nombrar un Jefe de Plaza y colocar al Ejército y la Armada a la cabeza del operativo de emergencia. Hace falta dar tranquilidad a las familias damnificadas y desplazadas. Es preciso que una radio llegue y se repartan receptores a pilas a la gente para que una sola voz informe y ordene la ayuda y autoayuda. Para los saqueos debe hacerse con acciones ejemplarizadoras.
Escribo esta crónica observando en la televisión los reportes de jóvenes periodistas que están impedidos de entrar a las zonas damnificadas porque no hay combustible. Las estaciones de servicio no venden porque no funcionan sus sistemas ya que no hay energía.
Millones de compatriotas están con lo puesto. el terremoto y sus casi 100 réplicas los han mantenido en angustia. Pero se vienen las necesidades fisiológicas, las higiénicas y las alimentarias y esas personas sin una guía de la autoridad han entrado en la convulsión, la desesperación. Dentro de la comunidad hay delincuentes que aprovechan de robar, de saquear a los damnificados o los negocios derruidos.
El alimento escasea. La ayuda no se canaliza y hay ánimo de ayuda de muchos países que la han ofrecido.
Uno de los problemas principales es que la gente no tiene organizaciones de base. Las vecindades no se han organizado, miles de familias buscan donde guarecerse. La mala información, el corte de comunicaciones ha sido grave.
Pero,además, del lado de la autoridad se extraña una acción más ejecutiva. La declaración de zona de catástrofe debe complementarse con acciones inmediatas de organización. Yo reclamo el nombramiento de una autoridad en la emergencia que esté por encima de las Intendencias, un Jefe de Plaza que tome a cargo todos los servicios, que todos se subordinen a él y que se organicen brigadas para ir a las zonas afectadas con responsabilidades territoriales, para canalizar ayuda, abrir colegios, organizar comedores populares, que se ponga en funcionamiento una logística de tiempo de guerra, que se sancione con ley marcial a los saqueadores.
Para las comunicaciones se debe recurrir a la radio, el medio más elemental al que todos podrían acceder con un equipo portátil a pilas. De nada sirven las cadenas de televisión o las redes sociales porque en las zonas arrasadas por los sismos y tsunamis no hay nada que permita recuperar el acceso a esos medios.
Ya deberían haberse habilitado puntos de atención en los barrios, abri escuelas y locales. Olvídense de "propiedad privada", acá lo superior es el bien común. si un supermercado tiene víveres almacenados, una situación de emergencia permite que se ocupe el local por las fuerzas a cargo y se proceda a distribuir o utilizar lo que se requiera, impidiendo que cunda el pillaje y la delincuencia.
Pero dando prioridad a las necesidades primarias de la población.
En estos momentos se advierte que el caos impera. Los medios traen imágenes y compiten por el rating, es su negocio. Pero, el Estado debe asumir con más energía sus responsabilidades. Esas que se han abandonado por la subsidiaridad, pero hoy se requiere actuar frente al dolor y la destrucción masiva.
Otro aspecto a corregir de inmediato es reclutar personas expertas en rescate y manejo de emergencias para colocarlas bajo una autoridad única que podría ser el Cuerpo de Bomberos que así podría dar paso a un cuerpo profesional, rentado, que tenga su estatuto y sus recursos permanentes. La demora en organizar rescates en los múltiples casos que han requerido ayuda de especialistas, ha hecho mas grave la situación vivida. Por años he abogado por un cuerpo rentado, profesional que permanezca como base de Bomberos, sin perjuicio de voluntarios que lo complementen. en esta catástrofe que se temía, se comprueba dolorosamente la ausencia, la falta terrible de Bomberos Profesionales funcionarios del Estado, expresión de un Estado que asume la seguridad como algo prioritario.
Cambios de fondo que se hacen más evidentes y necesarios cuando se observa a la distancia la catástrofe de nuestros compatriotas de las regiones del Maule y Bío Bío.
Continuaremos con estas notas que son reflexiones que parten de las vivencias que acumulamos trabajando en emergencias anteriores, como el terremoto de 1971 y 1985 en Valparaíso.
Dejamos ideas para el debate y su presentación a las autoridades salientes y entrantes.
______________Chañaral 28 de febrero de 2010
Una mirada libre a nuestro entorno
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